Pumas empató ante Chivas por los pésimos cambios de David Patiño, pero el DT así los justificó

Universidad se salvó de la derrota gracias al penal fallado por Oswaldo Alanís en los minutos finales

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Pumas tenía ante Chivas la oportunidad perfecta para dar un golpe de autoridad en el Clausura 2018 y colocarse en la segunda posición de la tabla con igual número de unidades que el invicto América, pero los dos primeros cambios de David Patiño, sin duda, decidieron el rumbo del encuentro. El técnico auriazul decidió remover a Matías Alustiza, por mucho el mejor hombre de Universidad en lo que va del torneo, para darle entrada a Mauro Formica, y en sustitución del seleccionado nacional Jesús Gallardo ingresó por la banda izquierda el defensa Alan Mendoza.

"No sé si tú recuerdes que Alan Mendoza es goleador en la Copa MX. No sé si te acuerdes de ese detalle. Él es un jugador polifuncional, un jugador que se ha desempeñado como volante y que tiene gol. ¿Qué crees que quería yo al final del partido? Gol", respondió Patiño en tono altivo cuando en la conferencia de prensa se le pidió una explicación sobre ese movimiento en particular.

En Pumas está claro que defenderán a muerte la ingenua idea de competir con futbolistas formados en casa, como si aún viviéramos en 1975, instaurada por Rodrigo Ares de Parga, pero es muy diferente cegarse ante las limitaciones de muchos canteranos como, evidentemente, es el caso del número cinco de Universidad.

Es cierto, Alan Mendoza es uno de los máximos anotadores luego de tres jornadas disputadas en la Copa MX, pero tampoco debemos ignorar que el nivel de competencia en ese torneo, por lo menos durante la primera fase, está muy por debajo del que disfrutamos semana a semana en la Liga MX. Minimizar ese simple hecho representa una postura bastante inocente por parte de David Patiño ante el reto que implica enfrentarse a un equipo como Chivas y a los 16 clubes restantes que conforman la primera división del futbol mexicano. Pumas, con el discurso de los canteranos como estandarte, está destinado al fracaso. Así de simple.

Solo basta con comparar el once inicial que Rafael Puente utilizó para la visita de Lobos BUAP a Ciudad Universitaria en Copa MX con la alineación titular que empleó ante Veracruz en la jornada 9 del Clausura 2018 en un duelo directo por la permanencia en la máxima categoría. Por supuesto que Alan Mendoza no se tuvo que enfrentar a una zaga conformada por el mundialista Francisco Javier Rodríguez, el argentino Facundo Erpen, un hombre de toda la experiencia en Liga MX como Carlos Morales o Luis Advíncula, este último seleccionado nacional de Perú. El canterano de Pumas fue dominante contra elementos que difícilmente encontrarían cupo en otro conjunto de primera división como Rodrigo Godínez, Juan Carlos García Sancho, Luis Olascoaga, Carlos Treviño, Orlando Rincón o Irving Zurita; en otras palabras, completos desconocidos que apenas rebasan los cien minutos disputados en Liga MX en la temporada 2017/18.

¿Realmente David Patiño creyó que Alan Mendoza podría ser el jugador que definiera el partido contra un grande como Chivas que, además, es mejor hombre por hombre que Universidad? No estoy de acuerdo con que Rodrigo Ares de Parga engañe a la afición auriazul con cuentos ilusos como el de convertir a la cantera en la base de un equipo exitoso en la época de los gigantes monetarios, pero tal parece que en el seno de Pumas, y parafraseando a Joseph Göbbels, si una mentira se repite mil veces, se la creen todos los demás.

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