Mayweather noqueó a McGregor en una gran victoria de la narrativa

“Pelea del Dinero” tuvo un combate a modo de episodio final que no cierra del todo la historia. ¿McGregor dio más de lo pensado? ¿Mayweather manejó todo en el ring? Nuestro enviado da su punto de vista.

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Llegó el cierre para lo impensado. Lo que nunca iba a pasar terminó ocurriendo y se presenció en un T-Mobile Arena que no estuvo completo, pero tampoco semivacío como algunos adelantaban (14 mil espectadores sobre una capacidad de 20 mil). Floyd “Money” Mayweather Jr., el mejor peleador de su era, derrotó por nocaut técnico en diez asaltos a Conor “The Notorious” McGregor, bicampeón de UFC, que realizó su estreno como boxeador profesional en la llamada “Pelea del Dinero”.

Ya se ha repetido sobre la honestidad del nombre de la contienda que parece más propia de un relato. Las historias pueden tener forma de película, libro, y, en el caso de Mayweather, de combate de boxeo. Nadie en su sano juicio podría sentirse engañado de lo ocurrido en el cuadrilátero. “Money” cedió algunos rounds simplemente con inactividad para luego demostrar las diferencias lógicas que había entre ambos contendientes. El relato es perfecto: de esa forma hay honor para el irlandés por demostrar más de lo que se esperaba y llegar hasta el décimo round; y el estadounidense se reencontró con el nocaut luego de siete peleas (aquella polémica definición ante Víctor Ortíz).

Incluso se destaca que le conectó más golpes McGregor que el propio Pacquiao. ¿Estarán en esa estadística contabilizados los envíos que realizó en la nuca de un Mayweather de espaldas o los que lanzó de revés con la palma de la mano abierta? Si había alguna remota idea de que el peleador de MMA tuviera secretos interesantes para aportarle al boxeo pronto quedó claro que no. Lo que no fue sorpresa.

Ya desde el inicio cuando el árbitro Robert Byrd acercó a ambos peleadores a dar las instrucciones y finalmente terminó dando un manifiesto sobre lo que es ilegal en el boxeo a McGregor se supo que la noche sería diferente. 

Pero las advertencias quedaron ahí, si bien al irlandés no se le escapó ninguna patada, el repertorio de ilegalidades estuvo al orden del día aprovechando a un Byrd permisivo y que pareció intentar darle fluidez al combate. Incluso con el precio de que se violaran algunas reglas.

McGregor fue lo que se podía esperar: no sabe lanzar jabs, empuja los golpes, no los acompaña con el cuerpo, no utiliza visteos para esquivar, intenta evadir los golpes rivales volcando la cabeza hacia atrás, lanza los ganchos al cuerpo sin rotar la cadera para que apuñalen a su oponente y cruza las piernas constantemente. Su mayor valor boxístico es la licencia profesional que le otorgó la Comisión Atlética de Nevada. Y eso era lo que se esperaba.

Como este cronista no habita en las mentes de los demás no puede asegurar que hubo premeditación en Mayweather en dejar que McGregor sobreviva tanto. Pero después de haberlo visto pelear en 49 ocasiones previas se permite al menos suponerlo.

Los primeros dos asaltos el estadounidense pareció el de los últimos tiempos, dejando a su rival que lo ataque, pero sin su habitual genialidad para contragolpear. Incluso recibió un uppercut sólido (de los pocos golpes que poseen ejecución similar en MMA y boxeo) pero sin causarle daño.

Luego revivió un “Money” que no aparecía desde el combate ante Oscar de la Hoya. Se invita a revisar el video para constatarlo. Mayweather avanzando sin usar el jab, los dos guantes frente al rostro y cortando el ring con las piernas para lanzar bombazos colgados de derecha y ganchos de izquierda. McGregor, que en MMA es muy elogiado por su juego de piernas, con esos simples ajustes que hizo su rival se vio en un dilema imposible de resolver por el lado de la traslación. En UFC se destaca por contragolpear con gran tempo tomando al rival avanzando. Pero la ejecución de los golpes es distinta en el boxeo. Y si no acompaña todo el cuerpo al envío no hay potencia. Los lanzamientos terminaban en esos guantes acorazados de “Money”.

Entonces la opción para el irlandés era caminar más hacia atrás, lo que fue testeando su condición física que por insatisfactoria terminó siendo la gran razón de su derrota. Se agotó y con eso se dejó capturar. Lo máximo que combatió en UFC fueron 25 minutos y en esta ocasión estuvo cerca de 30. Ingresó en terreno desconocido más allá de los simulacros de combate que realizó con Paulie Malignaggi, personaje secundario necesario en esta narración.

El ex bicampeón mundial, comentarista del combate para Showtime en Estados Unidos, fue sparring de McGregor y terminó alejándose al denunciar que se violaron ciertos códigos de gimnasio cuando se publicaron imágenes y videos en los que no la pasaba bien. Para colmo luego apareció con Mayweather dando a entender que había sido plantado como un espía. Otro delicioso episodio de esta historia.

Pero se decía que las piernas lo abandonaron al irlandés y los golpes de Mayweather entraron con mayor facilidad. El proceso de demolición se aceleró hasta que el árbitro detuvo la pelea sin necesidad de que el irlandés visitara la lona.

De esta forma McGregor se terminó de convertir en el rival ideal para Mayweather. Ya lo había sido en la promoción del combate. Las desbordantes personalidades de ambos alimentaron los episodios de esta historia desde el Tour Mundial que los llevó por Canadá, Estados Unidos e Inglaterra y todo lo que implicó esta última semana con el Gran Arribo, Conferencia de Prensa y Pesaje. Y terminó calzando perfecto porque le permitió a “Money” mostrar una agresividad que se había retirado mucho antes que su anuncio de colgar los guantes en septiembre de 2015.

Mayweather fue salvaje por momentos de una forma que casi ya no se recordaba. Se asociaba su falta de agresividad con una decisión de no tomar riesgos. Ok, “Money” logró que la presencia de agresividad tampoco suponga riesgo porque McGregor no tenía forma de lastimarlo.

Terminó el combate y el esperado anuncio del retiro, aunque con la chance de regresar si hay 200 o 300 millones de dólares que se lo pidan, como Mayweather aclaró en la conferencia de prensa posterior.

La Comisión Atlética de Nevada informó que la bolsa garantizada para “Money” fue de 100 millones de dólares, que se estima se podría duplicar por otros ingresos como el de las suscripciones al Pague Por Ver (PPV) que tenían un costo de 99,95 dólares para ver en HD (89,95 en la otra definición).

Fue tal la demanda masiva de la pelea que el sistema se colapsó y hubo que demorar la contienda algunos minutos para garantizar el servicio. Lo mismo había pasado en Mayweather-Pacquiao, pelea que vendió 4.600.000 de suscripciones.

En Argentina, donde FOX Action Premium transmitió la contienda, pasó otro tanto por las desbordantes demandas de la audiencia por ver el combate.

“¿Qué es lo que más me gusta de boxear? Los cheques”, aseguró McGregor en la conferencia de prensa a la que llegó con una botella de un whisky que lleva su nombre como marca. El irlandés tuvo una garantía de 30 millones que según algunos reportes podrían llegar a 100, aunque en rigor de verdad nadie terminará sabiendo a ciencia cierta las ganancias salvo que los propios involucrados las revelen. Será un secreto de ambos millonarios que finalmente se saludaron con cordialidad y de forma casi amistosa. Una relación de tres: Mayweather, McGregor y los millones, aunque nunca se vayan a saber exactamente cuántos fueron.

Y es que el dinero también juega su parte de misterio en la historia de la “Pelea del Dinero”.